Colombia libera más de 5.000 megavatios y abre la mayor ventana para energías limpias en su historia

El Gobierno Nacional anunció la liberación de más de 5.000 megavatios (MW) de capacidad eléctrica que estaban retenidos por proyectos de papel, un movimiento que se convierte en el mayor saneamiento de la red en décadas y en una decisión clave para impulsar las energías renovables en el país.

De acuerdo con el Ministerio de Minas y Energía, la depuración permitió identificar empresas que habían presentado cientos de solicitudes para decenas de proyectos que nunca avanzaron más allá del papel. Estas iniciativas, según la entidad, “generaban más incertidumbre que energía”, pues ocupaban cupos de conexión sin desarrollar avances técnicos o financieros.

El proceso de limpieza comenzó en 2023 y ganó fuerza en 2024 y 2025. En agosto de 2024, la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) había depurado 54 proyectos, recuperando 3.155 MW. Durante 2025, se sumaron 47 proyectos adicionales que liberaron más de 1.400 MW. En total, el país ha recuperado 5.000 MW en los últimos tres años.

Esta cifra equivale al 25 % de la capacidad instalada actual del sistema eléctrico colombiano. Para el Gobierno, es un hito que crea la ventana más grande para nuevos proyectos de energía limpia en la historia del país.

El Ministerio destacó que esta liberación permitirá abrir paso a iniciativas solares, eólicas y de fuentes renovables que sí cuentan con avance real en ingeniería, estudios ambientales y fuentes de financiación. También se espera que contribuya a acelerar la transición energética y a fortalecer la seguridad del sistema eléctrico en un contexto de mayor demanda y variabilidad climática.

Uno de los principales problemas identificados por la cartera energética fue la acumulación de solicitudes sin sustento técnico. Algunas empresas presentaron decenas de proyectos que no contaban con estudios ni cronogramas verificables. Aunque estas iniciativas ocupaban capacidad de la red, no avanzaban hacia su construcción.

La depuración aplicó criterios de verificación más estrictos. La UPME revisó la documentación de cada proyecto, su estado de avance y la seriedad de sus desarrolladores. Aquellos que no demostraron progresos reales fueron retirados de la lista de conexiones.

El Gobierno señaló que esta política busca frenar la especulación con los cupos de red, una práctica que ha retrasado la entrada de nuevos proyectos renovables. Al liberar estos 5.000 MW, se espera que aumente la competencia, reduzca la congestión y se agilice la entrada de generación limpia.

Expertos del sector energético consideran que esta medida puede marcar un punto de inflexión. En los últimos años, la transición energética enfrentó múltiples obstáculos: retrasos en licencias, congestión en la red, saturación de solicitudes y fenómenos climáticos como El Niño, que presionaron los niveles de los embalses.

La depuración, dicen, envía un mensaje de ordenamiento y seriedad para los inversionistas. Además, abre oportunidades para proyectos con mejores estándares técnicos y con impacto sostenible.

El Ministerio afirmó que el país necesita mayor capacidad de generación limpia para responder al crecimiento de la demanda eléctrica, que viene aumentando especialmente en ciudades intermedias y sectores como transporte eléctrico, industria y minería.

También se proyecta que la liberación ayude a evitar futuros riesgos de abastecimiento. Con más espacio en la red para proyectos eólicos y solares, Colombia podrá aumentar su diversidad energética y reducir la dependencia de fuentes hidráulicas, especialmente en periodos secos.

La medida ha sido bien recibida por organizaciones ambientales, que consideran que eliminar barreras artificiales en la red acelera la transición hacia fuentes renovables. Sin embargo, solicitaron que el Gobierno refuerce la vigilancia para evitar que nuevos proyectos de papel bloqueen nuevamente la capacidad.

El país espera que la UPME continúe aplicando filtros rigurosos y que el sector energético mantenga la disciplina regulatoria necesaria para asegurar que cada megavatio aprobado corresponda a un proyecto con verdadero potencial de construcción.

Con este nuevo ordenamiento, Colombia abre una puerta histórica para las energías limpias y fortalece su camino hacia un sistema eléctrico más moderno, sostenible y confiable.


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